Reseña: Las cosas que perdimos en el fuego

3bf4225355651b304eb4d354b55b65bc7cf09493 - copia.jpgNo muchos autores son capaces de jugar con la sutileza y la insinuación de la misma manera que Mariana Enríquez. Cuando el horror no se ve, no se palpa, no se explica, sino que se intuye como un déjà vu de imágenes, presentimientos e ideas inquietantes, obtenemos como resultado una antología sobresaliente como Las cosas que perdimos en el fuego. ¿Lo peor? Que dura demasiado poco.

El  terror uno de los géneros literarios más complicados de domar. Y es una cuestión de pesos y balanzas. De equilibrio. ¿Cuándo empieza la línea donde lo explícito mata el romanticismo de la narrativa? ¿Dónde acaba el encanto de los amagos y las sutilezas, y se convierte en una suerte de frustración para el lector ávido de conclusiones y certezas?

Hay una máxima que me gusta respetar y que me gusta que respeten cuando me encuentro al otro lado de la página: el lector no es tonto. El lector puede especular, puede hilar, puede sacar sus propias conclusiones. Y esta máxima se convierte en un mantra, con más razón, cuando hablamos de cuentos cortos. Para mí, lo mejor de Mariana Enríquez es su deferencia al lector perspicaz y su astucia contando historias de una manera a veces indirecta, a veces huidiza, pero siempre sugerente, mágica y misteriosa.

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El contexto de la antología es una Argentina contemporánea donde predominan los bajos ambientes, donde la pobreza y la miseria son elementos recurrentes que enfatizan lo hostil y lo primario de sus conflictos. Callejones sucios, casas abandonadas, subterráneos decadentes y barriadas embrutecidas por el ostracismo son los escenarios más habituales. Igual he tardado un poco en entrar del todo en el mundo de Mariana, pero cuando lo haces es como si una corriente de agua te arrastrase sin ningún esfuerzo hacia las profundidades. Con una prosa evocadora y un talento natural para sembrar inquietudes en la mente del lector, es fácil dejarse llevar.

Quizá el estilo -algo peculiar y confuso en ocasiones- haya sido mi principal bache antes de conectar del todo con la autora. No se puede negar que Mariana Enríquez cuenta con una voz y un estilo propios. Al final, esta narrativa directa y coloquial, casi como si te estuviera contando la historia con una cerveza en la mano y música de fondo, termina calando. Corrigiendo mis impresiones iniciales, ahora pienso que ojalá hubiera más autores con un estilo tan honesto como el de Mariana, que desprende tantísimo amor por la escritura.

Con un nivel muy constante -siendo inevitable tener favoritos-, los relatos de Las cosas que perdimos en el fuego discurren entre el terror y el misterio, donde lo sobrenatural a menudo es un matiz importante pero no siempre necesario, donde los símbolos y los matices se colocan en un plano principal como incisivas dentelladas a la sociedad moderna, a la burguesía adormecida y a las oxidadas estructuras patriarcales. Ficción de conciencia, hecha con pasión e impregnada de una personalidad arrolladora. Una cita obligada dentro del terror contemporáneo.

4-of-5

Ficha técnica:

Título original: Las cosas que perdimos en el fuego
Autor: Mariana Enríquez
Primera publicación: 2014
Número de páginas: 200

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2 comentarios sobre “Reseña: Las cosas que perdimos en el fuego”

    1. Ya te aviso de que el estilo es un poco… personal. Pero acaba gustando. Me parece de las mejores antologías que he leído y no me cansaré de recomendarla. Cuéntame si te animas al final 🙂

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