Reseña: Aleación de ley

Nuevo ciclo, nuevas reglas, nuevas amenazas. Sanderson expande el universo de Nacidos de la bruma con una novela que se aleja de sus propios esquemas a la vez que conserva el sabor de la aclamada trilogía. Sobrepasando mis reticencias iniciales, Aleación de ley ha resultado ser una novela fresca y dinámica, uno de esos alardes de narrativa y worldbuilding a los que Brandon ya nos tiene acostumbrados.

Aleación de ley abre la segunda era del universo Mistborn trasladándonos trescientos años después de los sucesos narrados en la trilogía original. Scadrial ha cambiado, así como sus habitantes, sus regiones y ciudades. No solo han aparecido nuevas clases de alománticos, sino que la tecnología otrora controlada por el Lord Legislador ha evolucionado hasta el punto de transformar un mundo que se encuentra en plena revolución industrial: ferrocarriles, arquitectura del hierro, armas de fuego, pólvora… De la mano de ingentes cantidades de guiños a los personajes y sucesos de la primera era, la novela viste un tono algo más desenfadado que las anteriores y enarbola orgullosa una mayor gama de influencias como el western, el noir, la novela policíaca o la fantasía urbana con tintes políticos.

El peso de la trama recae esta vez sobre Wax y Wayne, un dúo entrañable que, tras una prolongada carrera como Vigilantes de Los Áridos, se ve arrastrado a las entrañas de la gran ciudad, donde deberán desentrañar la verdad tras una serie de misteriosos robos. En el desarrollo de dicha empresa contarán con la ayuda de Marasi, una estudiante un tanto insegura que, no obstante, dará más de una sorpresa a la veterana pareja. De nuevo, Sanderson realiza una construcción de personajes impecable y consigue dotarles de un carisma que inunda la novela en cada página. Dentro de la premisa inicial, como no podía ser de otra forma, se va hilvanando una trama más oscura y de mayores implicaciones que, aun siendo conclusiva, hará las veces de puente argumental hacia las siguientes entregas.

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Especialmente acertada me parece la extensión del libro. En contraposición al largo desarrollo y ritmo a veces irregular de la trilogía original, Aleación de ley cuenta con poco más de trescientas páginas. La acción se concentra y adquiere matices frenéticos en determinados tramos, el ritmo es constante y ágil, siempre hacia delante, despedazando la historia sin rodeos ni distracciones innecesarias. El resultado es una novela muy entretenida, bien construida y coherente con el universo Mistborn, con un sabor único y estimulante. Buenas ideas bien ejecutadas.

Quizá el mayor “pero” que le pongo a Aleación de ley es la constante sensación de “¿dónde he visto esto antes?”. A pesar de tener entre sus manos un setting único, Sanderson no evita (y supongo que deliberadamente), cuando podría hacerlo, un gran número de clichés y situaciones repetidas hasta la extenuación en otras novelas o en el cine. Hasta la maldita pelea en el tren, parada obligatoria en cualquier western que se precie, tiene su hueco entre estas páginas. Como digo, creo que aquí el autor peca de conformista. Hay muchas formas de homenajear y de gestionar influencias pero, por favor, cualquiera que sea la que elijas, que no sea un pastiche descarado.

Aleación de ley satisfará a los que se quedaron con ganas de más Mistborn pero buscan algo diferente, siempre que no les importe que nuestro querido Brandon haya sacrificado su épica característica por otros registros más prosaicos. Sin duda, un gran  y convincente comienzo para la nueva era de Nacidos de la bruma.

4-of-5

Ficha técnica:

Título original: The Alloy of Law
Autor: Brandon Sanderson
Primera publicación: 2011
Número de páginas: 368

Un comentario en “Reseña: Aleación de ley”

  1. Realmente de la nueva saga de Mistborn, este es mi libro favorito. Sombras de Identidad se me hizo muy pesado al seguir la misma dinámica, mientras que Brazales de Duelo demuestra de cierta manera una GRAN falta de originalidad por parte de un autor que en líneas generales es muy imaginativo.

    Los mismos chistes, las mismas preguntas, los mismos acontecimientos… Wax me gusta como personaje, pero tiene una trama demasiado trillada, a medio camino de una película Western y Sherlock Holmes. Además, los acontecimientos que ocurren aunque puedan resultar “originales”, rompen toda la esencia de la saga, y dejan a Armonia como un ser despiadado, cuando sabemos que Sazed no era así.

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